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Carlos, Cardenal Amigo Vallejo, Arzobispo de Sevilla
Con el encantador recuerdo y todavía reciente de la exquisita acogida que su Comunidad de la Parroquia de los Sagrados Corazones de Madrid nos tributaron con motivo de la Eucaristía de Acción de Gracias por la Canonización del P. Damián, que tuvieron la amabilidad de invitarme a presidir, quiero agradecerles de todo corazón todas las atenciones recibidas y las muestras de cercanía y afecto fraternal. Nos brindaron así la oportunidad de poder compartir con su Comunidad y su feligresía una bonita celebración, en la que me sentí sinceramente acogido y acompañado.
Agradezco de corazón el trato recibido, su fiel acompañamiento y ayuda, y la comunión vivida. Tengan la seguridad de mi oración, poniendo ahora como intercesor al bendito P. Damián, para que les bendiga abundantemente y les conceda a cada uno con su servicio entregado revitalizar la vida de su Comunidad y de su Parroquia. Con mi bendición y fraternal afecto en el Señor,
Carlos, Cardenal Amigo Vallejo, Arzobispo de Sevilla
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Fray Isidoro Macías, el P. Patera
“Damián, hermano de llamada y de camino,
misionero feliz y generoso,
que amaste el Evangelio más que tu vida”.
Estas palabras hechas oración no podían venir mejor a alguien tan grande que sirve de ejemplo, a tantos amantes de Dios que, de un modo u otro, intentamos seguir las enseñanzas del Señor a través de tantos cristos vivientes que tenemos a nuestro alrededor. Estoy convencido de que, de haber nacido en otra época, y haber tenido oportunidad de empaparme del carisma de este hombre de Dios, entregado a los enfermos sin distinción de raza o religión, hubiéramos congeniado más que bien, porque amamos a Dios por encima de todo y nuestra ley es el amor. Porque Dios es amor. El beato Damián de Molokai fue un ejemplo ayer, hoy y siempre porque, además de entregar su vida entera por los demás, desde la humildad y la esperanza constante en el corazón, nos contagia a pesar del paso del tiempo de esa alegría nacida del dolor. Por eso, estamos de fiesta con su próxima canonización, porque su reconocimiento es el reflejo de que sigue vivo. Y, este hombre que pasó por el mundo viviendo el evangelio, hoy continúa demostrando que el amor sigue moviendo el mundo. Gracias, beato Damián.
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Dr. Pere Tena, Obispo Auxiliar Emérito de Barcelona
El Dr. Pere Tena, obispo auxiliar emérito de Barcelona, ha querido sumarse a la alegría de la Congregación por la próxima canonización del Padre Damián.
En un mensaje dirigido a la comunidad nos decía: “En primer lugar recibid una gran felicitación por la canonización del Padre Damián. Ya me imagino que vuestra alegría es muy grande, y que la fiesta en Roma será una gran experiencia espiritual" (...)
Como a tantos otros, el conocimiento del P. Damián me viene de los años del seminario, a través de su testimonio de evangelización a los leprosos de Molokai, convirtiéndose él mismo en leproso. Es un testimonio heroico de amor a los hermanos, que ahora es propuesto a toda la Iglesia para que pueda recibir por parte de todos los fieles el culto público. Con razón dice el prefacio de los santos, en el Misal Romano, que Dios fecunda continuamente su Iglesia por el testimonio admmirable de los santos, que son para nosotros signos certísimos de su amor.
Buena fiesta del 11 de octubre.
Saludos a la comunidad". El obispo Tena nos ha confirmado además que presidirá la Misa en el colegio P. Damián de Barcelona el 10 de mayo, coincidiendo con la primera vez que celebremos la fiesta de San Damián de Veuster. Él mismo bendecirá la nueva estatua del santo que se venerará en la nueva capilla del colegio. Desde aquí agradecemos la amistad y estima que Monseñor Tena siempre nos ha demostrado.
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Mª Ángeles Fernández, directora y presentadora de los programas “Últimas preguntas” y “Frontera” de TVE y RNE
El primer contacto que tuve con la vida de Damián se debió a la curiosidad propia de la infancia que me llevaba a hojear con avidez la revista Reinado Social que puntualmente recibía mi familia, aunque apenas podía entenderla. Treinta años después, desde el punto de vista intelectual, tampoco puedo comprender por qué un hombre es capaz de entregarse de esa manera a los más pobres, haciéndose uno más entre ellos. Pero treinta años después, la fe me ha abierto los ojos y puedo dejarme admirar por esas razones que sólo el corazón comprende: el amor a Dios y el amor a los hombres de uno como nosotros, el padre Damián, el de Molokai. Aquel que tomó la nave de su destino dejándose llevar en confianza por el timón incierto de Dios. Aquel que, también hoy, nos sigue limpiando los ojos, a veces más ciegos que los de los leprosos por los que entregó su vida, para enseñarnos un mundo del que aún nos queda bastante por descubrir, el del Amor.
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